Las 5 Claves de una Reestructuración Exitosa

La crisis por Covid continúa siendo un peso gigantesco en la economía. Muchas empresas se han visto forzadas a reorganizarse como resultado de esta crisis, simplificando su estructura y disminuyendo el personal. Varias otras han intentado seguir a flote para no dejar al equipo en el aire. Pero con una duración prolongada de la pandemia, es muy posible que tengan que escoger entre cerrar operaciones o hacer cambios grandes para sobrevivir.

Ya sea para disminuir costos, reenfocar esfuerzos, reinventar el modelo de negocios, o, en casos como la industria tecnológica, potenciar el crecimiento, una reestructuración es un proceso que, bien hecho, produce resultados positivos, pero a menudo se toma a la ligera y los resultados son deficientes, afectando el clima laboral y la productividad de la empresa.

Sea cual sea la necesidad, es importante mantener siempre los siguientes elementos para el éxito de una reorganización.

  1. Tener la estrategia clara. La dirección de la empresa debe ser supremamente clara para todos los involucrados de forma que la estructura facilite el logro de metas definidas en la estrategia. Es posible que, dados los cambios en el mercado, la estrategia se tenga que revisar primero. Tener los objetivos claros desde el inicio facilita el camino y evita errores. Por ejemplo, una reorganización que solo se concentre en la reducción de costos puede afectar la efectividad de la entidad de cumplir su razón de ser. Hay que tener una visión integral.
  2. Conocer bien la operación y el entorno. Para identificar las oportunidades, es necesario entender las distintas áreas que componen la empresa, sus procesos y funciones. Entender las capacidades que nos diferencias, las actividades que hacemos bien, y las que son fácilmente replicables nos da luces sobre cómo distribuir los recursos. Pero mirar solo la operación interna no es suficiente. Es clave hacer benchmarking y compararse con las prácticas del mercado, ¿somos costo-eficientes produciendo esto vs otras empresas? ¿podemos llevar a cabo esta función competitivamente? Entender la posición de la empresa vis a vis el mercado permite identificar oportunidades de mejora.
  3. Generar consenso. Evaluar cambios organizacionales en equipo puede ser incómodo. Los más afectados pueden estar sentados en la mesa de discusión. Sin embargo, para facilitar la ejecución del proyecto es importante tener discusiones abiertas y considerar múltiples opciones. Algunos gerentes tienden a enfocarse en cómo es la estructura (en quien reporta a quien) cuando lo importante es cómo funciona (procesos, capacidades, comportamientos, etc.). La evaluación de alternativas permite considerar los pros y contras de cada opción. Una discusión abierta y bien estructurada lleva a una posición que facilita la gestión del cambio.
  4. Dar seguimiento cercano a la implementación. Luego de todos los análisis para ajustar la estructura, las capas de distintos niveles, revisar los equipos y sus funciones y lograr un diseño aprobado, queda la implementación. La complejidad de la implementación es directamente proporcional al tamaño de los cambios en la estructura, y requiere de los recursos apropiados para llevarla a cabo exitosamente. Ya sean revisiones de descripciones de puestos; ajustes en la planilla, costos e ingresos; cambios en los sistemas tecnológicos; o acompañamiento al recurso humano afectado; es necesario establecer un cronograma realista y darle seguimiento cercano.
  5. Comunicar, comunicar, comunicar. Las reorganizaciones sin comunicación pueden generar un ambiente de trabajo incómodo y hasta hostil. La incertidumbre genera estrés y angustia, reduciendo la productividad. Debe haber comunicación en cada fase del proceso. Si los líderes comunican las razones del cambio y los objetivos claramente, con comunicación constante, sensible y personalizada, el cambio será más llevadero. Por otro lado, la comunicación abierta puede facilitar la implementación de medidas correctivas al fomentar la retroalimentación y la búsqueda de soluciones.

Aun siguiendo las recomendaciones, las reestructuraciones pueden ser difíciles. No es realista pensar que todo va a salir bien desde el principio. Involucra el aspecto humano y afecta a toda la empresa. Pero todas las organizaciones están pasando por algún tipo de disrupción y muchas deberán afrontar el cambio.

El cambio es constante, solo adaptándonos podemos evolucionar. Una reestructuración bien llevada, facilitará a la empresa maximizar el valor que puede generar. Aquellos que sepan adaptarse al entorno serán los que ganen a largo plazo.

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