Lo Feo, lo Malo y lo Bueno del Teletrabajo

La pandemia actual ha forzado a muchísima gente a trabajar desde sus hogares. A pesar de que a pocos les gusta estar encerrado en casa, a muchos si les gusta la idea de teletrabajar y esperan que esta modalidad se extienda más allá del covid. No todo es color rosa en cuanto al teletrabajo, pero creo que tiene más ventajas que desventajas.

Lo feo incluye la desconfianza de algunos hacia los trabajadores y el abuso de algunos en modalidad de teletrabajo. Desconfiar en los empleados decanta en registros de tiempo detallados o softwares de monitoreo de actividad del computador que pueden sentirse como invasión de privacidad y cuya revisión puede sobrecargar tanto a los trabajadores como a los supervisores. Por otro lado, puede haber empleados en teletrabajo que utilicen herramientas que simulan actividad de trabajo, como movimientos de mouse automáticos. Ninguno de estos dos extremos es bueno. Es por esto que se debe cultivar la confianza en los equipos y trabajar en base a objetivos específicos. ¿De qué sirve monitorear el detalle si no se logra nada? Uno puede trabajar todo el día sin ser productivo.

Lo malo del teletrabajo son los gastos necesarios para implementarlo y la falta de contacto humano.  Si la empresa no estuvo lista tecnológicamente, deberá hacer las inversiones correspondientes y adquirir herramientas que faciliten el trabajo remoto. Los colaboradores también tienen que hacer ajustes en sus hogares, y establecer un espacio para trabajar, lo cual puede aumentar sus costos de electricidad, internet, y equipos de oficina. También preocupa el tema ergonómico. Las oficinas cuentan con escritorios, sillas y pantallas adecuados para una buena postura, y los hogares no necesariamente, pero esta es una inversión necesaria si se trabaja remotamente a largo plazo. Otro tema es la comunicación. Compartir espacio en una oficina nos permite también compartir conversaciones informales y generan camaradería y amistades. La falta de este tipo de intercambio puede hacer el trabajo más frío e impersonal, y no todos sabrán cómo atender este aspecto.

Lo bueno… eso si incluye muchas cosas. Primero, más tiempo con la almohada, el no tener que transportarse de la casa a nuestros lugares de trabajo nos da un poquito más de flexibilidad para dormir y pasar tiempo en familia, y esos minutos extra de sueño los agradece el cuerpo. Segundo, mayor control de tu tiempo. Para aquellos que viven lejos de sus trabajos, esto es una bendición. El tiempo de traslado de un lugar a otro puede ser reemplazado por actividades que nos gusten más. Tercero, mayor productividad. El no tener distracciones con gente trabajando a nuestro alrededor o con compañeros con ganas de conversar, nos hace enfocarnos más y ser más productivos durante horas laborales. Cuarto, las empresas que adopten el teletrabajo a largo plazo podrán tener un ahorro de espacios de oficina y de servicios públicos. Quinto, la innovación. Esta nueva realidad está generando todo tipo de soluciones para hacer nuestra vida más fácil y nos ha forzado a adoptarlas, lo cual nos está impulsando a otro nivel. Me emocionan las cosas nuevas que están saliendo. Y finalmente, la salud. El teletrabajo, especialmente durante el covid, si es posible dentro de nuestras profesiones, es lo más sensato para la salud del equipo. Claramente, los aspectos positivos pesan más que los negativos. El teletrabajo está aquí para quedarse. Aunque hay que hacer ajustes para atender esta nueva normalidad, el covid echó por la borda el pensamiento retrógrado de que el trabajo tenía que ser en sitio y hemos comprobado que es posible y funciona. En estos tiempos de cambio, el que más rápido se adapte, mejores posibilidades de éxito tendrá.

Publicado en: https://www.linkedin.com/pulse/lo-feo-malo-y-bueno-del-telebrabajo-angie-sucre-de-hanily

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